terça-feira, 13 de outubro de 2015

Penélope, mi amor...



Penélope, mi amor...
En jornadas de mi ausencia,
tú tejes y destejes,
y la cuenta de los días,
vanamente,
te entretiene...


Larga espera
en la que llevas,
mi amor
entre tus dedos,
larga estancia
de tu amado
en el destierro...

Gran anhelo
del retorno,
a la época
gentil,
los años de las luces,
épocas de flores,
la bella época
de amor febril,
la grata estancia
de los besos,
en medio del perfume,
de las rosas
primorosas,
que impregnabas
en tu piel,
y quedábase en mis manos...

Penélope, es tu amor
el que te escribe,
el que revuelve
los recuerdos
en el seso,
el que se agita
en el tornado
arrasador
que provocas
en mi mente
con tu imagen,
el que tiene
en las manos
la sensación grabada
del suave terciopelo
de tu piel.

El que agita sus banderas
con tu emblema,
que es la esencia,
de tu honesto ser;
el que no olvida
que al hablar,
ha de mencionarte.

El que no puede
estar en paz,
si no logra escucharte...

... El que no va a parar,
hasta encontrarte,
y volver a tu paz,
tus jardines,
y tus besos...

A la dulce sensación
de bienestar,
que a pesar de tu dolor,
con la altura
en que vuela
tu hermoso corazón,
me vas a dar,
y en el que descansaré,
una vez terminada
esta contienda,
que nos aparta
y entristece el alma...

Teje mi amor,
sigue tejiendo,
entretén el alma,
y mientras, canta.
Y mientras cantas,
vuelve el dolor
en esperanza,
y pon toda tu fe,
que he de partir
el calendario en dos,
para acercar
la posición
de nuestras vidas,
en la visión
hermosa de aquel día,
en que tu abrazo,
y la miel de nuestros besos,
han de unir,
para siempre,
nuestras vidas...


© Copyright 
Alejandro de la Sal y Rosas.
Ginebra, Suiza
Todos los derechos reservados.

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